Max Ernst

Max Ernst (1891, Brühl, Alemania - 1976, París, Francia) fue un pintor, escultor, artista gráfico y poeta muy prolífico. Max Ernst era un provocador, un artista impactante e innovador que minado su inconsciente por imágenes de ensueño que se burlaban de las convenciones sociales. Soldado en la Primera Guerra Mundial, Ernst emergió profundamente traumatizado y muy crítico de la cultura occidental. Estos sentimientos cargados alimentaron directamente su visión del mundo moderno como irracional, una idea que se convirtió en la base de su obra de arte. La visión artística de Ernst, junto con su sentido del humor y entusiasmo, atraviesan con fuerza en sus obras Dada y Surrealistas; Ernst fue un pionero de ambos movimientos. Pasando la mayor parte de su vida en Francia, durante la Segunda Guerra Mundial, Ernst fue categorizado como un "extranjero enemigo"; el gobierno de los Estados Unidos colocó la misma etiqueta cuando Ernst llegó como refugiado. En su vida posterior, además de su prolífica efusión de pinturas, esculturas y obras en papel, Ernst dedicó gran parte de su tiempo a jugar y estudiar ajedrez, que veneraba como una forma de arte. Su trabajo con el inconsciente, su comentario social y amplia experimentación tanto en el sujeto como en la técnica siguen siendo influyentes.

Ernst atacó las convenciones y las tradiciones del arte, al tiempo que poseía un profundo conocimiento de la historia del arte europeo. Cuestionó la santidad del arte al crear obras no representativas sin narrativas claras, haciendo juegos de íconos religiosos y formulando nuevos medios de creación de obras de arte para expresar la condición moderna. Estaba profundamente interesado en el arte de los enfermos mentales como un medio para acceder a la emoción primaria y la creatividad ilimitada. Ernst fue uno de los primeros artistas en aplicar las teorías soñadas de Sigmund Freud que investigan su profunda psique para explorar la fuente de su propia creatividad. Mientras se giraba hacia sí mismo, Ernst también estaba aprovechando el inconsciente universal con su imaginería soñada común. Interesado en ubicar el origen de su propia creatividad, Ernst intentó pintar libremente desde su psique interna y en un intento por alcanzar un estado pre-verbal del ser. Al hacerlo, desató sus emociones primarias y reveló sus traumas personales, que luego se convirtieron en el tema de sus collages y pinturas. Este deseo de pintar desde lo subconsciente, también conocido como pintura automática, fue central en sus obras surrealistas y más tarde influiría en los expresionistas abstractos.

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 Sole, 1963. Óleo sobre madera. 28 x 22 cm

Sole, 1963.
Óleo sobre madera.
28 x 22 cm